Papeles dispersos

Series como “Mi Bella genio”, “Casado con hijos”, “Hechizada” entre otras, tuvieron su cara sexy, pero oculta hasta ahora…

Vortex emocional

Un camino empedrado y sin andaderas le espera a un país, que siendo una adolescente padece las enfermedades de un octogenario, eso si se le compara con el milenario continente asiático. Pues bien, lejos de hacer un breaf de las edades de los países, la palabra “emancipación”, se avizora lejos y con un proceso complejo, pero no imposible.

Es verdad, emoción y sorpresa fue escuchar a la amiga “Tibi”, incólume en la voz, decir las cifras más ansiadas de unos comicios referendarios, el NO a una propuesta del Dáimon contemporáneo. Sin duda fue un impacto emocional para ambos sectores, que al contrario del Revocatorio del año 2004 que nos dejó un trasnocho moral y desgaste civil, esta vez los escrutinios dijeron lo contrario.

El branding emocional, por primera vez comienza a desplazarse de la mente, para dar paso al raciocinio de una ciudadanía, que le demuestra a la comunidad internacional la capacidad de resolver los conflictos internos, de forma “democrática”. A corto plazo quedó el sentimiento de optar por una “dictadura electa o democracia cosmética”, aspecto que planteaba la propuesta.

La ecuación de la V República, ritmo y velocidad, cambió por ahora, el ritmo se mantendrá firme, siendo éste el Socialismo del siglo XXI, pero la velocidad fue dislocada momentáneamente, optando así por el menú de la Habilitante. Tal como lo expresó mi amigo Ernesto Che, alias “Tico”.

Inteligencia y conexión con el otro, deberán ser las palabras de cada uno para conciliarnos como país, quizás está fórmula cambiaría el gazapo de votar con el corazón, por el carisma, por un Dios. La historia ha demostrado que esa sed de “líder” ha mellado sobre las arterias de las naciones. Del país ni hablar, por subestimar y sobrestimar, permanecemos en una zona de conflicto.

Ni por una derecha moribunda, y mucho menos una izquierda trasnochada debe ser la opción de proyecto país, al contrario, la ecuación perfecta no radica evocando corrientes ideológicas, sino en la construcción de una ciudadanía con valores, consciente de sus derechos y deberes. A fin de cuentas el país no es un maletín.

Sublime y real

El amor es una cosa ideal, el matrimonio
es una cosa real, y la confusión entre lo
ideal y lo real jamás queda impune.
Goethe


Marriage, Mariage, Casamento, Ehe, de esta forma se reconoce en diversas latitudes la palabra Matrimonio, que denota para el siglo XXI aquél contrato legítimo de la unión de dos personas y su reconocimiento como pareja formal, jurándose “amor eterno hasta que la muerte los separe”, ante las leyes divinas y civiles. Pero sí esa unión legítima sella un juramento ete
rno, dónde cabe el sistema divorcio o en algunos casos la disolución del contrato e incluso definir lapsos de tiempo para continuar o no el mismo, como si fuera un alquiler sentimental sujeto a revocatorio.

El primer mundo nos ha proporcionado una gama de sabiduría, por lo que hoy día puede seguir considerándose un punto de referencia. Con eco o no, en Alemania recientemente una dirigente política propuso que los matrimonios expiren luego de siete años. Todo ello, demuestra una madurez acerca de la concepción del matrimonio. Porque resulta paradójico la fuerza y empuje con el que se emplea el código de juramento, que de por sí es inquebrantable, cuando a su vez se habla de divorcio. No pretendo ser fanática de la lujuria de casarse y menos personificar la Corte de la Inquisición.

Será entonces, qué no existe el amor eterno o simplemente circunda en nuestro imaginario para no llegar a la vejez solos? Esa búsqueda del par que nos acompañe, nos tolere, nos asesore, en fin, esa complementariedad, comprende ese afán de nuestro tejido existencial? o corresponde a las estadísticas para demostrar que no somos capaces de ser fieles ni estables emocionalmente?

Para algunos “cursistoides”, las interrogantes son blasfemias, para otros es una reflexión que inspira ver más allá de lógica humana.
Algunas sociedades reconocían el divorcio de forma tácita, verbigracia Enrique VIII quien luego se casara en seis oportunidades, para otras la pena de muerte, mientras que otras latitudes reconocen la bigamia, en fin, todo refleja que el amor eterno es sólo un accesorio de nuestra conciencia. Entonces, por qué no apoyar la propuesta de un matrimonio que dure siete años?

Veamos el ejemplo mediante el mito de Afrodita, que refleja un amor atrapado por la monotonía del matrimonio con Hefesto, lo que conduce a la Diosa del Amor y la Belleza ser seducida por el vengativo Ares, para luego ser tendidos en una red, a fin de que todo el Olympus observase el pecado del adulterio, no sin antes poner en ridículo a Hefesto. Sin embargo ese acto no detuvo a la Diosa ser feliz con sus amantes. Por el lado cristiano, Eva considerada la primera mujer en el mundo, fue expulsada del Paraíso por comer del árbol prohibido.

Sin importar la exégesis que se realice de estas metáforas, expone la tesis de que el ser humano es infiel por naturaleza.
Por ello, más allá del que matrimonio se reconozca como un simple acto emotivo de ese amor eterno, implica compromiso, sinergia, diálogo, sensatez, respeto, confianza, emociones, es ver la otra cara de la moneda, a pesar que algunos se ven tentados por el divorcio.

No comulgo con la tesis de buscar pareja para una compañía en la vejez, a fin de cuentas necesitaremos enfermeros, hijos para que nos auxilien en ese ciclo llamado vida. Siempre estaremos entre lo sublime y real.